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FORTALEZA DE SANTA ENGRACIA - P.N. MONTES OBARENES - SAN ZODORNIL

30 de Abril de 2018
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CERROJO NATURAL EN EL OESTE DEL PARQUE NATURAL

La fortaleza de Santa Engracia es uno de esos lugares de recomendable visita en el Parque Natural Montes Obarenes - San Zadornil, situado en la localidad de Pancorbo, donde miles de soldados de distintas nacionalidades combatieron a muerte en los asaltos acontecidos en la corta pero violenta historia de la Fortaleza.
Recorrer un campo de batalla es posible en la zona norte de la provincia, escenario de luchas armadas desde sus orígenes. Por ello, la fortaleza de Santa Engracia, en Pancorbo, ofrece una oportunidad única de conocer uno de los lugares donde, en un lapso de poco más de un cuarto de siglo, acontecieron tres guerras europeas consecutivas.

La historia de la fortaleza arranca con la Guerra de la Convención que determino su construcción en 1794, jugando un papel importante pese a encontrarse aún en fase de edificación tras la invasión francesa que llegó a tomar la villa de Miranda de Ebro. A pesar de la paz alcanzada en este conflicto, el levantamiento siguió adelante por su importancia estratégica hasta su conclusión en el año 1797. El trabajo fue extremadamente duro y en él participaron 1.455 obreros, 100 mulas y 20 carros bajo la dirección del ingeniero jefe Fermín de Rueda.

A su término, el complejo defensivo contaba con capacidad para 3.575 personas y espacio para hospitales, almacén de ropa, cocina, despensa y polvorines, así como aljibes para el agua necesaria para la guarnición. Esta tropa se formaba al estilo del siglo XVIII con voluntarios y por quintas escogiendo un hombre de cinco en cada pueblo, amén de las levas entre vagabundos que pasaban a combatir bajo el mando de un cuerpo de oficiales.

Los soldados que ocuparon la fortaleza cambiaron según se desarrollaban las luchas en una época convulsa y la guarnición española que la ocupaba fue expulsada por las tropas napoleónicas que la asaltaron en marzo de 1808. La presencia gala se mantuvo firme durante cinco años, ya que fue una posición clave para cubrir la retirada del ejército francés tras las derrotas de la Guerra de la Independencia.

Así fue hasta el 30 de junio de 1813, cuanto fue tomada al asalto por las tropas de Wellington tras un intenso bombardeo con cañones, obuses y morteros que dañó la construcción y dejó apenas 700 supervivientes de la guarnición francesa.

La paz reinó sobre el campo de batalla pancorbino durante un tiempo, puesto que el rey Fernando VII decidió no repararla tras su regreso al trono de España. Sin embargo, todo cambió con la llegada del Trienio Liberal, que lo convirtió en un baluarte militar contra el absolutismo que resistió hasta una nueva invasión francesa, los 100.000 Hijos de San Luis, cuyas tropas la tomaron nuevamente al asalto en 1823. Los altos costes en vidas y material bélico que suponía la toma de este rocoso enclave provocó finalmente que los zapadores la volaran para impedir su uso militar futuro. Lo más curioso, sin lugar a dudas, es que la fecha de destrucción de uno de los reductos liberales más sólidos por fuerzas extranjeras en Castilla aconteciese el 23 de abril de 1823.

Los trabajos de recuperación desarrollados en la fortaleza permiten recorrerla prácticamente en su totalidad, como el Frente de San Carlos con la Batería de San Fermín, Revellin y la Terraza de Santa Orosia. De igual manera, por las pasarelas se accede al cuerpo principal de Santa Engracia, que da salida a los fuertes externos de San Luis y Cruz salvándose los profundos fosos, diseñados para frenar el avance de los asaltantes, que conforman el sistema defensivo.

Además desde allí se pueden contemplar unas excelentes vistas tanto del Parque Natural como de la Bureba.

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